Papel en blanco

Artículo escrito para http://www.ondaglobalmedia.info/

Nos enfrentamos al papel en blanco llenos de contradicciones y preguntas. Por más que quiera, a veces la tinta no es capaz de explicar lo que uno piensa, ni es capaz de devolver todo el esfuerzo invertido en forma de verso, de relato o cuando se habla de música, de aquella obra que siempre has pretendido hacer y que quizás nunca llegue. Hacemos fotografías al viento, pensamos en el tiempo que pasó, en lo que nos queda por hacer o dibujamos líneas invisibles para no perdernos y hacemos de la vida una excusa para encontrar nuestro lugar en el mundo. El bolígrafo es la herramienta del artesano que camina por la nubes, que no sueña con riquezas mayores que compartir su vida con aquella persona que quiera recibir  jirones del alma en forma de música o poesía, de lienzos salpicados de palabras o figuras, imágenes que retratan el tiempo que nos tocó vivir.  Nos enfrentamos al papel en blanco cada mañana al abrir los ojos. Cuando despedimos cada momento por volver a respirar, desafiando el paso del tiempo a través de la belleza, ignorando aquella mueca que le hacemos al espejo cuando nos damos cuenta de que tenemos una nueva arruga, o una cana o simplemente, agotamiento en los ojos que a veces se cansan de mirar tanta desdicha, de sonreír aún cuando la vida nos acorrala.

Cuando necesitamos guarecernos del gélido invierno, nos dedicamos a crear palabras, a descubrir rincones ocultos y deshabitados que a veces, transmiten vivencias que nos reconfortan. También escribimos si todo va bien. La vida nos regala un destello de luz cuando todo parece perdido y nos agarramos a él para recuperar la esperanza. Encontramos la fuerza necesaria para levantarnos de un salto y caminamos como funambulistas sobre la cuerda floja, siempre sabiendo que no hay más que abismo bajo nuestros pies. Debemos avanzar sin mirar hacia abajo, debemos transitar entre dragones y sirenas que nos invitan a perder el rumbo, pero jamás debemos desfallecer porque sabemos el fin que nos espera: la gloria eterna del poeta en el Parnaso, donde viven Apolo y las musas, o al menos, la esperanza de que alguien nos recuerde, de que alguien sonría al conocer nuestro paso por el mundo, ya que no hay que confundir la fama con el éxito, y ¡qué mayor éxito que vivir sin hacer daño a nadie! Esa es la mayor riqueza que podemos poseer, nosotros, simples mortales que hacemos del arte nuestro pequeño mundo, pero, ¿qué es el arte? El arte al que me refiero se esconde en las pequeñas cosas, en todo instante.

Todos somos artistas y artesanos. Todos sonreímos cuando la vida nos acorrala, cuando nuestros ojos se cansan de mirar tanta desdicha. Escribimos cada día en nuestro papel blanco; lo llenamos de versos, de relatos, de TIEMPO. Nos sentimos tan frágiles que a veces, cuando nadie nos escucha, cantamos canciones olvidadas de cuando éramos niños. Llevamos el alma hecha jirones y compartimos nuestra vida con aquellas personas que quieran escucharnos, que quieran devolvernos de alguna manera el esfuerzo invertido en respirar cada mañana, en romper los muros que encontramos cada día a nuestro paso.

Somos artesanos que improvisan a cada instante, que  se levantan cada día para ir a trabajar y se acuestan con la hipoteca en los ojos. No hay mayor artista que quien llega a fin de mes trabajando duramente, quien cuida de su familia, limpia y hace la comida. Para ellos sea el Parnaso y el hogar de todos los dioses.

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Reflexiones

Autor: Jorge Castro

Vivimos en un tiempo en el que reina la inmediatez. Tenemos toda la información, música, libros… al alcance de nuestra mano. Con apretar un botón podemos acceder a cualquier tipo de contenido. Podemos comprar, vender, escribir un mensaje… Todo es tan inmediato y tan fácil que no tenemos tiempo para reflexionar y ni siquiera para respirar. En un pequeño dispositivo tenemos mil canciones, dos mil libros en pdf, quinientas películas… no le damos valor a nada. Hemos adquirido el hábito de coleccionar mp3 ó archivos de cualquier tipo de forma enfermiza, llegando a escuchar o leer una parte ínfima de nuestro “vertedero cultural”. Como con todo, el problema es el abuso. Lo que podría ser beneficioso se puede convertir en veneno. ¿Qué es lo que ocurre con la cultura y el arte? El arte necesita de una reflexión, de un estado de ánimo propicio para poder apreciar y distinguir sus matices e incluso intentar entrever, como dice Josep Soler, “la ética que la justifica (la obra de arte) y el sentimiento y la necesidad que tiene el artista… de entregar únicamente aquello, aquellas obras, que son moralmente adecuadas a su consciencia…” [1]

Otro aspecto de nuestra sociedad, a mi juicio preocupante, es ver cómo cada vez más personas realizan varias actividades a la vez con la consiguiente pérdida de atención hacia lo que están haciendo. Me explico con un ejemplo: cada vez está más extendido escuchar música a la vez que se está leyendo y en breves intervalos de tiempo mirar nuestro teléfono móvil. Es totalmente imposible que una persona pueda estar plenamente concentrada en varias cosas a la vez, por lo que escuchar música se convierte en “tener la música de fondo” y leer se convierte en algo parecido…  tanto las lecturas como las audiciones musicales se vuelven progresivamente más sencillas y con menos contenido para que podamos seguir con nuestro papel “multitarea”.

Esto mismo ocurre con la televisión, el cine y el teatro. Se crean una serie de productos de consumo, fácilmente digeribles, con el único objetivo de vender y llegar a la mayor cantidad de público posible. El ARTE no debe ser tratado como una mercancía, ya que en mi opinión, desde ese momento deja de ser ARTE para convertirse en algo menor que no deja de ser un mero entretenimiento banal.

Esto nos puede llevar a adorar ídolos con los pies de barro o incluso sin pies, que caerían por su propio peso si no fuera por el sustento que tienen detrás. Nos encontramos en la cumbre del éxito con algunos actores que “no actúan”, escritores que “no escriben”, músicos que no “saben de música”, periodistas que no lo son… como decía Juan Luis Galiardo: “¡hagamos un entretenimiento pensante!” ¡No hagamos un arte carente de intención y sentido! Por supuesto, que hay innumerables ejemplos de personas que han hecho cosas magníficas sin necesidad de realizar actividades complejas… el arte popular está plagado de esos ejemplos que van desde Bob Dylan hasta Mario Benedetti. Repito, SENCILLO no significa carente de SENTIDO.

Volviendo a Bob Dylan, puedo citar canciones estupendas con sólo dos acordes, pero que transmiten un mensaje, que tienen una intención. Lo mismo ocurre con la poesía. Escribir en verso no te hace poeta… escribir lo que te ha pasado durante el día sin ningún tipo de sentido, a mi juicio, ¡NO te hace poeta! Y vuelvo a reiterar que no estoy hablando de complejidad ni simplicidad, hablo de no “hacer por hacer”, hablo de reflexión y de intentar aportar algo en todo lo que hagamos.

Por supuesto, con estas líneas no pretendo imponer ningún criterio, sólo invito a hacer una reflexión profunda porque la cultura y el arte es el reflejo de nuestra sociedad.

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[1]    SOLER, Josep. Música y ética. Pág. 18.

Aurora

Artículo escrito para http://www.ondaglobalmedia.info/

La conocí un mes de junio. Con voz suave despertaba al mundo de su letargo infinito. Con pasos tranquilos de nube caminaba por el aire, ingrávida, tan llena de mar que sus ojos eran de tierra. Jamás había visto un rostro tan ajeno al dolor… a esa especie de tormenta de fuego que nunca pensamos que llegue a salpicarnos. Nos hicimos amigos.

Una vez, conversando me habló de él. Llevaban juntos desde enero y sus palabras hacían realidad esa frase de Borges 7884267970_673e1acc78_kque decía: “uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única”. Sin duda alguna debía serlo por lo bien que la trataba… era detallista, amable… todo lo que una mujer espera de un hombre y dicen, es tan difícil de encontrar. Después de unos meses volvimos a vernos en el mismo lugar donde su risa inundaba el aire con su elixir de vida y esperanza. No supe qué ocurría, pero sus ojos tenían un brillo diferente… una brizna de miedo tras su pupila, tras ese cristal limpio, aún no lacerado por el tiempo, pero que dejaba vislumbrar un hondo abismo de espanto, un salto al vacío propio de las almas atormentadas. No quiso contarme nada, salvo que se había casado y era feliz. No hacía más que mirar su teléfono móvil y girar la cabeza como esperando algo, como quien siente se siente observado por una hiena al acecho, como quien espera que algo malo suceda. No terminó su café pero me dijo que debía marcharse, que se le había hecho tarde. Salió sin apenas despedirse, con miedo de que alguien nos viera juntos.

Durante un tiempo la llamé sin recibir respuesta. Sin decirme al menos si se encontraba bien, si podía ayudarle de alguna manera… el silencio fue su única respuesta. Fui a su casa para ver si había ocurrido algo, pero su marido me dijo que no estaba, que ya me llamaría, que se encontraba perfectamente y que si necesitaba algo, para eso estaba él. Me marché con un nudo en el pecho que no me dejaba respirar, no podía estar pasando… no a ella.

Pregunté a los vecinos y todos me dijeron con una sonrisa que era la pareja perfecta y que siempre los veían juntos, hasta para el más insignificante recado. El azar hizo que la viera un tiempo más tarde. Actuó como si no me hubiera visto, pero corrí tras ella y conseguí parar su paso… le quité las gafas de sol y pude ver el efecto devastador de lagirl-sad-crying-raining-rain-drops-window-people ira de una bestia sin alma. Sus ojos ya no eran ese cristal límpido, libre de miedo. Eran un océano de llanto y se derrumbó en mis brazos. Jamás había visto un rostro con tanto dolor… era como si hubiese envejecido cien lustros de golpe, como si esa voz suave se hubiera quedado en un hilo sumiso y tembloroso, como si nunca hubiera existido aquella chica inocente que una vez conocí. Hablé con ella y juntos fuimos a realizar la denuncia y al cabo de un rato el miedo pareció borrarse un poco… al menos eso quise imaginar sabiendo que hay heridas en el alma que jamás se borran.

Prometí cuidar de ella para que sus pasos tranquilos vuelvan a caminar por el aire y su voz suave, despierte de una vez al mundo de su letargo infinito. “No tienes nada que temer…”, le dije, “sal a la calle, corre, ríe… demuestra que nadie puede apagar la luz de tus ojos. Nunca jamás volverás a tener miedo porque no estás sola, la sociedad entera está contigo”.

Lamentablemente la violencia machista sigue siendo una lacra en este país. No podemos consentir que en nuestra sociedad siga habiendo personas encarceladas en su propia casa, privadas de su dignidad y sometidas por el tirano que vive con ellas. ¡Basta ya de violencia de cualquier tipo! Ante el más mínimo síntoma de maltrato, denuncia. Entre tod@s conseguiremos acabar de una vez por todas con los malos tratos… Sirva este pequeño relato como homenaje a las víctimas y para recordarte que NO ESTÁS SOLA, la sociedad entera está contigo.

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Reseña de Alpheratz (por Elena Rosillo)

Fuente: http://www.caninomag.es/todos-a-una-nuestros-libros-favoritos-de-2015/?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=facebook_publicacion

 

Jorge Castro - Alpherazt

 

     Nos explica el periodista y escritor Manuel Domínguez Moreno en el prólogo de este poemario, editado por Poesía eres Tú, queAlpheratz es el nombre por el que conocemos a la estrella más brillante deAndrómeda. Una estrella desconocida que ilumina sin saberlo las noches de un planeta lejano, lejanísimo, en el que miles de hormigas cósmicas la admiran, también muchas veces sin saberlo. Muy pocos saben que esa pequeña luz es en realidad un astro que resiste toda la boina de contaminación madrileña para ser el último reducto de la pureza del cielo. Una estrella que, a miles de kilómetros de aquí, brilla con una luz cegadora y desproporcionada. Casi igual que las estrellas que cada martes recorren un pequeño rincón de Chueca, admiradas sin saberse reconocidas, brillantes a pesar de ser lejanas para la mayoría, resistiendo la contaminación informativa y cultural de las calles madrileñas, guardando aún la pureza de las noches en las que Valle-Inclán se reflejaba de manera convexa en el Callejón del Gato. Se trata de un micro abierto de música, de cantautores. Y uno de ellos, al que en esta ocasión denominaremos como el más brillante, aunque nunca fuimos dados a las comparativas, se hace llamarJorge Castro.

     En su voz resuenan las voces de todos aquellos que le precedieron, de todas las estrellas extintas que han repartido su esencia entre las más jóvenes. Es la estrella de una constelación de estrellas enterradas bajo tierra, con voz de Ismael Serrano, Paco Ibañez, incluso Joaquín Sabina. Eso sí, de sus letras se desprende que no es solo música lo que alberga ese arcón de almas puras. Es poesía, de esa a la que mancillar con música sería privar su carácter evocador. EnAlpheratz, Jorge Castro da cuenta de que no todo es música en su vida, que la poesía no es música, y no es solo verso libre, como ahora parece. Que Federico García Lorca (a quien dedica su primer poema) no está olvidado, que la métrica tiene un sentido y que, a veces, lo más urgente son los sentimientos a los que solo un crucifijo en forma de poema puede conseguir exorcizar. No hay mayor pretensión en Jorge Castro que la de hablar de lo que, por universal, algunos en esta liquidez han dado en denominar como superado; de lo que bien podría parecer decadente, pero resulta necesario. De lo que ya se ha hablado mil veces, pero siempre encuentra un prisma distinto. De, por ridículo que parezca así expresado con tan solo una palabra en tiempos de diarrea teórica, amor. Decía Kierkegaard que el amor “es todo, da todo y se lleva todo”. Hasta el desencanto de saberse estrella oscurecida por la contaminación. También decía Glen Hansard que “stars are underground”. A veces hay que sacar el amor del lugar donde lo tenemos enterrado, y la poesía siempre fue (y siempre será) el mejor vehículo para ello. Y los poetas como Jorge Castro, la marioneta ideal para expresarlo.

Participación de Jorge Castro en festivales solidarios este fin de semana

     Hoy, día 28 de noviembre, Jorge Castro participará en el festival solidario llamado “De China a Patagonia poetas y artistas solidarios con Palestina”. Entrada libre hasta completar aforo.

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     Mañana domingo 29 de noviembre, sobre las 18:30, Jorge Castro participará en los micro-conciertos de la Casa Encendida de Madrid con motivo de la iniciativa #LaMúsicaNosSalva para para animar a la donación de instrumentos para pueblos en conflicto de África y Oriente Medio. Este fue el vídeo que grabó Jorge con motivo de esta iniciativa.

-Entrevista en “Hoy en Madrid finde” de Onda Madrid y participación en el festival Solidario p@r l@s refugiad@s Siri@s.

El próximo sábado día 21 de noviembre a partir de las 12:30, Jorge Castro hablará de su libro de poemas “Alpheratz” en el programa de Onda Madrid “Hoy en Madrid finde” presentado y dirigido por Curro Castillo. Por la tarde, a las 19:00, participará en el festival solidario por l@s refugiad@s Siri@s compartiendo escenario entre otr@s con Cristina del Valle.

Curro Castillo y Jorge Castro

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Reseña de Alpheratz (por José Luis Pérez Fuente)

ALPHERATZ, + JORGE CASTRO = 2 ESTRELLAS.

Fuente: http://poeticaubicua.blogspot.com.es/2015/10/alpheratz-jorge-castro-2-estrellas.html

Jorge Castro - Alpherazt

 

Este pequeño-gran libro es un cosmos paralelo por el que transcurren profundos anhelos en íntimos sentimientos expresados por la ¿voz?, ¿alma? de un poeta, Jorge Castro, dotado de unos sensibles ojos humanos y una delicada pluma onírica.

La realidad se transforma en metáfora constante. Hay que transitar de puntillas, de imagen en imagen, para resolver el enigma y sentirse plenamente tocado por la intensa semántica de sus versos.

En ocasiones aparecen perfiladas siluetas fantásticas, representaciones de objetos reales que miran, que vigilan. Unas veces son elementos de la ciudad –azoteas, rascacielos–, en la que “suceden” la mayoría de los poemas; en otras, son las propias sombras las que reflejan cuerpos, ideas, palabras, o ellas mismas llegan a cobrar vida.

La posición del lector es la del espectador que camina junto al autor, la de un observador privilegiado. Es un viaje por el mundo de J. Castro, salvo en una ocasión: el poema XXIII, donde el ‘nosotros’ gramatical, enclítico de “esperamos” y los explícitos posesivos “nuestra” y “nuestros” nos implican durante dos estrofas. Pero el resto es coto cerrado, íntimo y personal que Jorge comparte sinceramente con el receptor que se acerca a su obra.

La lectura de este poemario requiere, en muchas ocasiones, el reposo, la relectura serena para captar todos los recursos creativos. No es una poesía ligera, es una lluvia lírica que va calando poco a poco.

Cuatro son los poemas que destacan, en mi opinión, sobre los demás:

I Amarga lloraba la luna.

Dedicado a Federico García Lorca.

Nuestro autor hace una declaración de principios en estas estrofas. Nos plantea el juego metafórico al que va a recurrir durante su obra, una recreación analógica de significados que, en muchas ocasiones acabará utilizando como alegorías (silencio, sombras…). Pero en este caso, los símbolos empleados son semejantes a los lorquianos, con la misma intención significativa, todo un homenaje al poeta de Fuente Vaqueros. Luna, agua, sangre, caballo, jinete y plata, unidos por su vertiente característica de la muerte, se citan y dan al poema un carácter luctuoso y determinista. El sonido de un disparo y las madres muertas de Granada son la aportación que el autor añade para extremar el dramatismo.

XXII Ojos en la niebla

Se trata de un autorretrato donde la omnipresente ciudad impregna todo aquello que rodea al poeta. A partir de ahí, nos presenta su pequeño reino y susambiciones:

«Quiero ser mensajero del viento,

ojos en la niebla, oídos en la noche».

Llega a ser consciente de la importancia que puede tener el hecho de ser leído «de ser inmortal» (como lo fuera Horacio con Melpómene). Aunque luego prefiera bajar al mundo real:

«Después, todo se destruye como un castillo de naipes, todo,

el reino, las palabras, incluso el silencio».

XXVII Alpheratz

Es el poema que da título al libro y, lógicamente, un elemento básico para la interpretación del mismo. Surge una voz solitaria dirigiéndose noche a noche a la lejana imagen creada con palabras, inalcanzable en el tiempo (Alpheratz es una estrella a unos cien años luz de la Tierra…), inasible. Lo que vemos tras el poema es el deseo vehemente de la luz, del silencio, de lo inmanentemente puro.

XXXVIII Como un árbol caído

Cierra el círculo lírico –y finaliza el poemario– con algunas de las imágenes mostradas durante toda la obra (camino, sombras, palabras, noche, silencio, tiempo, tormenta, niebla…). El resultado es un árbol caído «haciendo leña de sus propias ramas» intuyendo que volverá a renacer de sus cenizas, como el ave Fénix.

Hay que añadir, además, un texto que merece una mención especial, al margen de los anteriores, por su temática:

XX Los pasos del tiempo. Dedicado a las víctimas del terrorismo.

Pocas palabras se pueden añadir en este caso –salvo las de gratitud al autor– a tan hondo y sincero homenaje a aquellos que sufrieron la violencia:

«quiero volver a soñar

que todo es mentira».

A lo largo de toda la obra, Jorge Castro hace uso recurrente de figuras metafóricas que, en algunos casos, se convierten en iconos personales que paso a comentar:

La soledad del poeta parece encarnarse en la nieve[1], la escarcha o los océanos de hielo[2]; también está representada por las hojas de nieve [3] y el frío glaciar[4]. La clave para esta interpretación se halla en el último verso del poema XV La tarde, donde habla de la fría soledad que nace y muere.

La lluvia tiene dos vertientes en los poemas. Una de ellas, como elemento natural –lluvia, tempestad o aguacero– aliado con la noche y creador de panoramas visuales que dan lugar al día[5]. Otra faceta es la de portavoz –personificado– del propio paisaje. En el poema XIII se apoya en ella para reclamar la presencia de Benedetti[6].

Otro elemento básico en la obra de Castro es el silencio. Este se muestra en muchos de los textos y es pieza básica del paisaje –silencio frío[7], o parte integrante de la creación poética: para velar tu sueño dejaré 30.000 silencios escritos[8]. Además, el poema XVII, se titula El silencio.

El espacio y el tiempo son constantes sucesivas en todo el poemario de Jorge Castro. El primero emerge en muchas ocasiones en forma de camino, unido inexorablemente al tiempo: caminos olvidados –reflejo del pasado–[9] o como el misterioso camino de los segundos[10]. También resulta ser un lugar absoluto, por encima del tiempo[11] o unido a él: hoy paramos el tiempo, detuvimos el camino insomne de los astros…[12], Mientras transcurren vientos y mareas, pasos y caminos…[13]; y, cómo no, distancia[14]. En otros momentos, tiempo y camino son antagónicos: ni (podrá) la espera hacerse el camino.[15]

En el texto XXIV No podrá la lluvia convertirse en mar se deja ver una bella imagen del tiempo como símbolo de la impotencia de una época pasada –el tiempo que amontona las hojas–.

Además, el poema XXVIII está dedicado a este concepto: El faro del tiempoiluminando el camino a náufragos perdidos–. E incluso el tiempo es un personaje observador de la realidad o de los sueños en otros cuantos poemas de la obra.[16]

Hay tres títulos consecutivos dedicados al paso del tiempo diario: XIV Amanece,XV La tarde y XVI La noche, que resultan ser un reflejo del paisaje interior y personal del autor.

En algunos textos se reflexiona acerca del acto creativo, sobre la propia poesía: (XI Palabras) y (XXII Ojos en la niebla) son algunos de ellos.

Por último, apuntar que varias de sus composiciones están dedicadas a otros músicos cantautores, como él, Luis Eduardo Aute, Cristina del Valle y Manuel Domínguez y Pablo Guerrero.

Un primer libro de Jorge Castro que apunta muy alto, nada menos que a una estrella,  Alpheratz, y que esperamos tenga continuidad en el futuro con nuevas creaciones.

[1] (III Persígueme a gritos) (X Caen los ojos de la tarde).

[2] (V Tierra mojada).

[3] (XXIX Como un río infinito).

[4] (XVIII Utopía).

[5] (VII Aguacero) (XVI La noche) (IV Tuve que detener mi paso).

[6] (XIII En qué lugar).

[7] (XXIV No podrá la lluvia convertirse en mar).

[8] (XI Palabras).

[9] (XIX Lugar de paso).

[10] (XXXII 1986).

[11] (XVI La noche).

[12] (XII Solos).

[13] (XXI Reloj parado).

[14] (II Como un ángel caído).

[15] (XXIV No podrá la lluvia convertirse en mar).

[16] (XXXIII El tiempo lo sabe).

José Luis Pérez Fuente

Poeta, filólogo y profesor.