Tierra mojada (Jorge Castro)

Hasta siempre me dijiste,

recogiendo los pedazos de escarcha

que mis manos jamás sembraron.

Ya nada justifica la espera,

las palabras, ni la noche en que te creí

presa de la misma nostalgia

que me uniría por siempre a tu sombra.

Hasta siempre me dijiste,

lanzando maldiciones

desde el otro lado del mar,

atravesando las Islas y océanos de hielo

que separan tu vida de la mía.

Dejaré de buscar tu rostro

oculto tras las ventanas,

dejaré de creer que me acompañas

en cada uno de los versos

que desde siempre desangraron mi alma.

Dejaré de asomarme al abismo

donde tu risa iluminaba la penumbra,

perfumada de flores e incienso.

Te dejaré marchar,

a ti, malograda claridad

que no has dejado más que escombros a tu paso.

A ti, que has olvidado los momentos

en que tu mirada buscó la mía,

en que mi voz acarició tu frente,

sin más pretensión que regalarte

el tacto tibio de las nubes

sobre los cristales.

Mi querida tempestad,

te digo adiós desde estas líneas

que quizás nunca llegues a leer,

que quizás no lleguen a ser más que papel

recordando el olor a tierra mojada.